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lunes, 22 de septiembre de 2008

Mi Venecia del Norte

Probablemente lo habreis oído millones de veces y sobre sitios diferentes. Yo por lo menos lo había escuchado de Gante y Estocolmo, pero Historias de un aprendiz asegura que el calificativo de "Venecia del Norte" se le otorga a otras ciudades como Amsterdam, Hamburgo o San Petersburgo, entre otras varias. Lo que estoy casi segura es que nadie lo había dicho antes de Londres, pero yo tengo esta foto para demostrarlo.

domingo, 25 de mayo de 2008

Más que loco, genio

Estoy estos días por Alemania y he hecho una parada en uno de los lugares más bonitos del mundo: Füssen y Neuschwanstein, los dominios de Ludwig II de Baviera. Tras haberme enamorado del paisaje y la fantasía arquitectónica de este rincón bávaro, me declaro totalmente en contra del apodo con el que se conoce a este monarca de mediados del siglo XIX. Le llaman el rey loco y en su día fue tratado como tal y apartado del trono que le correspondía. Pero una persona que fue capaz de embargarse por levantar una maravilla como es este castillo, más que loco es un genio. Le pidió los diseños a un escenógrafo (los arquitectos tuvieron que encargarse de llevarlo a planos y soluciones reales), decoró sus salones y dormitorios con escenas de las leyendas germánicas (desde Lohengrim a Percival, pasando por Tristán e Isolda, ¡qué ganas de repasarlas!) e incluso ideó una sala de conciertos para que el propio Wagner le diese recitales en exclusiva. Vale que Ludwig II tuvo sus excentricidades. Solitario, encerrado en su mundo de óperas, mitos y fantasía. Lo declararon loco e incapaz de administrar un reino y, a los pocos meses de su retiro, apareció ahogado en el lago que se ve desde el castillo. No vio terminada su obra maestra -de hecho la construcción de Neuschwanstein se dio por finalizada tras su muerte- ni tampoco pudo oír a Wagner en la sala de conciertos que le tenía preparada. Y aún encima le llaman rey loco. Yo creo que fue un incomprendido. Nadie es perfecto.

domingo, 30 de marzo de 2008

Paseando entre esculturas

¡Ssssshhhh! No se lo digais a Camille. No me lo perdonaría. Aún así le he reservado un post. Y es que se lo merece. Hablo del Museo Rodin. Un rincón que no se debe olvidar a la hora de viajar a París. El Museo D'Orsay y el Louvre reclaman mucho más tiempo. El del escultor que hizo enloquecer a Camille es poco más de un paseo entre joyas escultóricas. Fuera, un jardín salpicado con algunas de sus obras más conocidas. De 'El pensador' a 'Los burgueses de Calais' o 'Balzac'. Dentro, en una palacete barroco que perteneció al artista,'El beso' o 'La catedral', además de las piezas de su más que aventajada alumna Camille Claudel (que hace unos meses tuvimos la suerte de tener en Madrid y que, por eso, estos días no estaban en París). Se pueden ver los bocetos, como se pasaba del yeso al mármol, del mármol al bronce y cada vez en piezas más grandes. También hay explicaciones sobre cómo era la creación. Y miles de obras memorables. No se lo digais a Camille, no me lo perdonaría después de lo que sufrió por Rodin, pero definitivamente es una parada obligada.

Je t'aime

Lo bueno de trabajar los festivos es que creas tus puentes cuando quieres y, en lugar de ir de viaje al mismo tiempo que millones de españoles, puedes esperar un poco, ahorrarte algo de dinero y, con suerte, también algunos kilómetros de cola. Este fin de semana me he ido a París. He comido crepes, quiches, foundues y raclette. Vamos, que me he puesto morada de queso. He jugado a ser Amelie en el Sacre Coeur. He paseado por las cuestas de Montmartre. He dormido en una habitación abuhardillada de cuento. He desayunado croissant. Me he hecho un millón de fotos bajo la Torre Eiffel. Me lo he pasado genial.

sábado, 16 de febrero de 2008

Dolce Roma

Pues no he desaparecido, no. Mucho trabajo, algo de vagancia, las cookies del ordenador y un viaje fugaz me han tenido alejada del blog. Pero ya estoy aquí. En estos días, lo más reseñable -y tanto- ha sido un viaje relámpago a Roma, la cittá eterna, con motivo de la presentación de un libro que tampoco merece la pena mencionar. Eso sí, el viaje ha sido toda una revelación. Han sido prácticamente 24 horas en la capital italiana y esta primera visita me ha dejado con ganas de más. La Fontana, el Vaticano, el Coliseo, la Piazza Navona y mil casas ruinosas e imponentes me dan ganas de volver a pasear por sus callejuelas... todo se andará.

martes, 18 de diciembre de 2007

Praha 2

Plaza de la ciudad vieja decorada por Navidad
Pues cómo es Praga... Para mí es Navidad, marionetas, mucho frío, turistas, casas de cuento, vidrieras de colores, regusto bohemio hecho merchandising... También es perrito caliente para desayunar, Mucha, el hombre colgado de Cerny o puentes tras puentes. El viaje ha sido cortito y no ha dado demasiado tiempo, aún así creo que me he podido hacer una idea más o menos sobre cómo es la ciudad (o al menos la parte que se ve cuando se visita). Los edificios son preciosos, el barrio judío super monumental, las campanas del reloj astronómico un poco decepcionantes, la otra orilla (Mala Strana) un lugar para callejear y perderse en sus galerías de arte y algunos cafés muy chulos. Como punto negativo, el exagerado turismo (se nota un montón el fin de semana) y cómo el centro de la ciudad vive solo para él. Aún así, repetiría sin duda y ya tengo escogidas las cosas que no dejaría de hacer y que ahora me he quedado con las ganas: 1) Ir a un concierto de música clásica que no estuviese dirigido para turistas. 2) Entrar en una sinagoga. 3) Ver los bebés gateando de Cerny, Y, por supuesto, callejear, callejear, descubrir pubs, cafés...

domingo, 16 de diciembre de 2007

¿Y cómo es Praha?

Museo del comunismo, mcdonalds y casino
Pues es así... y de otras muchas maneras... Mañana más, que estoy recién llegada...