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martes, 27 de enero de 2009

Silencio

"En el fondo, tal vez contar no sea un remedio tan infalible. Tal vez, por el contrario, no sirva más que para mantener vivas las heridas". ('El informe de Brodeck', Philippe Claudel).
Yo también me lo pregunto.

domingo, 25 de enero de 2009

Las damas de Poe

Con todos los jaleos recientes fue el bicentenario de Poe y yo sólo pude pasar de puntillas por él. Sin tiempo, y coco, para cosas más complejas opté por referenciar al menos las novedades que han salido con motivo de su 200 cumpleaños. Una de las más atractivas, y originales, es el volumen 'Siniestras amadas', que publica Ediciones Sins Entido como un repaso por las mujeres -reales e inventados- que acompañaron al escritor a lo largo de su corta vida. Las ilustraciones son obra de Jack Mircala, que les ha dotado de un ambiente gótico primo-hermano de Tim Burton. Entre los dibujos y los relatos el resultado es un libro de lo más apetecible y muy recomendable como regalo. Vosotros mismos.
Por cierto, la librería-galería de Sins Entido expone las maquetas y bocetos de Mircala hasta el 22 de marzo.

domingo, 4 de enero de 2009

Cuéntame un cuento


Cada vez son más las editoriales que se apuntan a hacer trailers de sus libros. Si las películas, los coches, los detergentes o los teléfonos se venden por anuncios... ¿por qué no van a hacerlo también los libros? Hace unos meses lo hicieron con Firmin y en España una de las editoriales que más explotan la fórmula es Nórdica, principalmente en su sección de ilustrados. Con un exquisito gusto, te dan las bases del argumento, lo combinan con los dibujos que acompañan al texto y una música que te acaba de convencer para leerlo. No sé si funcionará tan bien como la publicidad, pero el resultado me parece digno de aplauso. Os dejo aquí el tráiler de 'El capote', de Gógol y si quereis ver más podeis consultarlos aquí.
Si quereis la reseña del libro, entonces os llevo a ADN.es.

martes, 25 de noviembre de 2008

Feministas por la Gran Guerra

Imagina que un día coges el periódico y te dice directamente que sobras. A ti, mujer, soltera, joven. Te invitan a irte, a emigar en busca de un buen marido porque tú no eres más que una aberración, un sinsentido, una pieza sobrante en una sociedad que ya no te necesita. E imagina que no es eso lo más terrible. Lo peor es que es verdad: te han educado para ser esposa y madre y, si te extirpan esa meta, no tienes ni idea de cuál es tu lugar en el mundo.
Ahora vuelve a la realidad. Estás en 2008 y nada de eso es cierto. Sin embargo, si te hubiese tocado ser una mujer joven en los años veinte tu situación podría ser la del párrafo anterior. En 1921, los periódicos ingleses hablaban de "un excedente" de dos millones de mujeres e invitaban a las casaderas a emigrar a Australia, Canadá o África. Tras la Gran Guerra, los solteros eran más codiciados que nunca porque también eran más escasos. Para muchas féminas aquello no era otra cosa que el infierno en vida.
La escritora británica Virginia Nicholson rinde tributo a estas mujeres en 'Ellas solas' (Turner), una mirada a algunas de las heroínas anónimas que supieron sobreponerse y hallar su verdadero camino...
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domingo, 12 de octubre de 2008

No lo leas, por favor

Orgullo y prejuicio
Leo en Papel en blanco que los de The Guardian invitaron a Richard Wilson, autor de un libro titulado 101 cosas que no hacer antes de morir, a crear el listado de libros que mejor te ahorras de leer. Estoy harta de que en cada lista de los títulos imprescindibles tenga que salir El Quijote y otros títulos que parece que tienes que adorar si te gusta la literatura. Si digo la verdad yo dejé El Quijote a medias y la culpa no fue mía, sino de mi profesora, que se empeñó en ponernos la dichosa serie sobre la novela. Total, que cuando llegaba a casa y abría el libro me parecía un soberano coñazo leer lo mismo -palabra por palabra- que acababa de ver. La lista de Richard Wilson seguro que no gusta a muchos, yo tampoco la comparto, pero hay que reconocer que es divertida. 'Orgullo y prejuicio', 'Guerra y paz', 'La Ilíada', 'El Ulises' o 'El señor de los anillos' son algunos de los desafortunados escogidos.

martes, 12 de agosto de 2008

Diez títulos y diez deseos


El País Semanal sacaba este fin de semana un reportaje de Cristóbal en el que cien escritores escogían los diez libros que les cambiaron la vida. La hermanastra fea ha hecho lo propio y ahora soy yo la que se anima a esbozar una pequeña lista (el orden que sigo es el de lectura):
1. Los cinco. A los 8, 9, 10 años, yo era un ratoncito de biblioteca. Devoraba libros sin parar. Pero quizá sin Enid Blyton me hubiese sentido algo perdida, porque lo cierto es que esta mujer tenía libros para dar y tomar. Los cinco, Aventura... y sin dejar al margen Las mellizas O'Sullivan y Torres de Malory. Fue entonces cuando decidí que yo de mayor quería ser escritora.
2. El señor de los anillos. La fantasía me descubrió un mundo maravilloso, un lugar para evadirse y en el que todo podía ser verdad. También quise ser elfo.
3. Agnes Cecilia. María Gripe es una de las autoras a las que tengo más cariño. El primer libro que leí fue Los hijos del vidriero, siguieron Los escarabajos vuelan al atardecer, la trilogía de Las sombras, pero, entre todos, me quedo con Agnes Cecilia. Había fantasía, sí, pero sobre todo un halo mágico que impregnaba la cotidianidad. Durante años soñé con encontrar en el altillo de algún armario recuerdos de vidas pasadas o que un total desconocido me regalase una extrañamene expresiva muñeca de porcelana.
4. El diario de Ana Frank. Los nazis y los judíos eran cosas de los libros de historia. Pero conocer de primera mano el testimonio de una de las vícitmas del Holocausto, adolescente como yo entonces, era algo totalmente nuevo. Esta vez no quise ser judía ni vivir en un zulo, pero me di cuenta de lo interesante que eran las historias reales.
5. Crimen y castigo. Raskolnikov me atrapó como hacía tiempo que ningún libro conseguía. Deseaba llegar a casa para seguir leyendo y descubrir el desenlace de la historia de este hombre, que se creyó Dios y se dio cuenta de que no era más que un pobre ser humano. Descubrí a los rusos y sentí pasión por ellos.
6. Drácula. Sí, también quise ser vampira. ¿Que había en el mundo más seductor que esas criaturas de la noche, inmortales, casi etéreas que cruzaban océanos de tiempo para encontrar a su legendario amor? Confundo libro y película, porque la maravilla de Coppola me dejó también una profunda huella.
7. Nada. Recién aterrizada a la Universidad, llegó a mis manos este libro de Carmen Laforet. No podía haber llegado en mejor momento. Me sentí identificada en muchas cosas con Andrea, la protagonista.
8. A sangre fría. El periodismo también podía hacer buenas novelas. ¡Qué descubrimiento más halagüeño para una estudiante de periodismo! Comprendí al asesino, devoré las páginas y busqué entre los periódicos la noticia que querría llevar a novela. Sigo buscando.
9. Seda. A Baricco lo le odian o le adoran. Yo estoy entre estos últimos. La magia del lenguaje, la belleza de lo más simple y el buen sabor de boca que deja este libro o Novecento me animaron una vez más a buscar leyendas donde solo existe codianidad.
10. Carta de una desconocida. ¿Como puede un hombre de los años veinte contar historias tan alejadas de mi vida y a la vez hacerme sentir identificada con sus protagonistas? Tras leerlo no tengo más remedio que decir que quise ser Stefan Zweig.

viernes, 5 de octubre de 2007

En el interior


Me acuerdo que, hace ya unos años, me decanté por Agnes Cecilia en lugar de por El abrigo verde simplemente por la portada. Dicen que la apariencia engaña, que la belleza está en el interior, pero una buena envoltura las tiene todas consigo para triunfar. El ministro de Cultura entregó ayer en la Feria Liber los premios a los volúmenes mejor editados. Un simple vistazo es una delicia. Los viajes de Gulliver (Círculo-Galaxia) ilustrados por Pérez Villalta son una gozada. Algo tan arduo como Vida de los números apetece ojear. Sin olvidar las maravillas que ofrece la literatura infantil y juvenil. El interior lo dejamos para luego.