
Hay dos obsesiones para las que no tengo cura. Las series malas y los vampiros. No lo puedo remediar. Crecí leyendo 'El pequeño vampiro' y fui adolescente disfrutando de Anne Rice. Lo de las series es más de los veranos. Yo me aburría mucho en verano. Bueno, pues ahora he encontrado una serie que combina mis dos filias a la perfección: Moonlight. Es bastante cutre -de hecho ya he visto por ahí comentarios de gente que lo ocurre lo mismo que a mí: reconocen que es mala pero se han enganchado- y tiene vampiros. El planteamiento es el de un "joven" vampiro atormentado que intenta expiar sus culpas como detective privado. Es una versión moderna del Louis de 'Entrevista con el vampiro'. No mata a humanos y considera un castigo ser lo que es. De hecho, a él -como a Lestat- no le dieron opción. Se casó sin saberlo con una vampira y en la noche de bodas ella le pegó un buen mordisco. Frente a Mick Sant John (nombre del protagonista) está Josef Kostan, un Lestat aunque menos malo al que interpreta nuestro querido Logan de Verónica Mars. Y que mal lo hace, la verdad. Con su carita de niño y sus mismas poses de adolescente que en la anterior serie se supone que es un vampiro de 400 años, sin escrúpulos, donjuanesco y millonario. Menos mal que, a pesar de todo, el actor me cae bien. No podía faltar Claudia. Aquí hay niña, una pequeña a la que la mujer de Mick secuestró hace más de veinte años para que los tres formasen una familia feliz y por la que el vampiro decidió que ya era hora de acabar con su esposa de la mejor manera posible: quemándola. En la acción de la serie, sin embargo, la niña ya ha crecido porque nunca la llegaron a convertir en vampiro, conocerá a Mick y surgirá el amor...Ahhhh... el amor entre vampiros y humanos... eso nunca falla.
El único problema es que sólo se hizo una temporada de 16 episodios... y yo ya voy por el quince. Menos mal que siempre me quedará True Blood, de la que por cierto me han hablado muy bien... Dulces sueños vampíricos a todos...